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martes, 13 de noviembre de 2012

"Gotitas, gotitas, contentas"

Este cuento comienza por aquí, de esta manera con dos gotitas de mar, gotitas húmedas y contentas.
En aquel estrecho (tierral separado por una angosta faja de agua), en donde celestes y campantes las gotitas al continente querían llegar. Eran amigas, eran hermanas, copiosas copias perfiladas, exactas gotas una a la otra igual.
Pidiendo permiso y excusando la intromisión, por las otras tantas gotas debían pasar. Caminando, caminando, nadando y borbotando ambas gotas la tierra al fin podían divisar.
En un afán inexplicable a tierra firme pudieron llegar.
Y estando allí casi en el borde, el fuerte sol las intentó abrazar. - Señor sol, rey de los cielos, no nos quieras evaporar, que nuestra misión en esta vida es con la sed de un niño indefenso acabar - dijo una gotita. - No pretendo desaparecerlas, es mi idea prima y pura brindar calor, sin mis brazos fuertes y brillantes ni siquiera niños ni menos hombres habría para ayudar - dijo el sol muy serio.
Y las gotitas, sosteniéndose una a la otra avanzaron lentamente, hasta que ya al fin, un breve niño las encontró al pasar y las bebió con tanta elocuencia, con tanta ferocidad, que las gotitas sonrientes se sintieron felices, plenas y llenas, de la misión encomendada y la enmienda satisfecha.






Breve historia para mi bebé que en camino viene. A un mes y medio de nuestro primer abrazo dejo esto para ti, te amo mi pequeño Matías, te amo desde dentro y con todo el ser.

lunes, 8 de octubre de 2012

Historias de caracoles e hijos.

Los sonidos brotaban aquella tarde, el golpeteo de las gotas de agua azotándose contra el duro pavimento no era mayor problema para que la vida bajo el mundo brillara a la mínima presencia lumínica. 
En esa gran colonia repleta de millones y millones y muchos millones más de habitantes, vivía una pequeñita familia, una de esas chiquititas, chiquititas como de azúcar o de anís. Era solo el padre y la madre, solo el hombre y la mujer, solo el varón y su dama. 
Dos caracolitos que entre miles y miles de vecinos disfrutaban sus días pasiva y en ocasiones frenéticamente, que comían ricas cosillas preparadas con la habilidad de la mamá y que el padre recolectaba lo mejor que en su torpeza podía. 
Un día, de esos que llegan sin avisar, una gotita de agua que brillaba cual estrella fugaz, cayó por los ductos de la colonia y tocó el capazarón de la caracolita. Lo tocó y su suavemente recorrió las hermosas formas de la crustáceo haciendo que esta riera descontroladamente. 
El padre caracol, que en ese momento regresaba de sus labores, cansado pero feliz, miró a su mujer reír alborotadamente y con sorpresa le dijo - amada caracolita, ¿qué pasa contigo?, ¿por qué ríes de esa forma? - la caracolita sin saber que responder solo se limitaba a intentar calmar su voluptuosa y generosa risa. Momentos después, ya cuando la caracolita pudo calmar su repentino ataque risueño le dijo a su esposo - caracol, esposo mío, he sido tocada por la magia de la vida, esa magia que del cielo cae y con la suavidad y pureza del infinito nos ha regalado una pequeña semillita, una semillita linda y diminuta, una que debemos cuidar para que crezca fuerte y se vuelva lo mejor de nosotros, - el caracol algo extrañado la miraba sin pronunciar palabra y la caracolita, entendiendo que su esposo no había comprendido  nada de lo que le había contado, al fin le dijo - estamos esperando un pequeño retoño, nuestro y solo nuestro - el caracol, vibrante de alegría intentó saltar, pero al ver la imposibilidad que le provocaba su caparazón se limitó a abrazar bien fuerte y a besar con todas sus ansias a su caracolita.
Y así, en la inmensidad de la colonia, las nuevas aventuras de esta familia de caracoles por fin comenzarán, ya no solo dos, ahora acompañados por el as de sus almas.





Breve y simple historia para mi mujer y nuestro hijo. Te amo Marité, te amo Matías Ian Ignacio. Son la razón de mi ser.

jueves, 23 de agosto de 2012

Solicitud a Cronos

En tiempos de antaño, señor Cronos, tronabas tus alas y desligabas los destinos al amparo de las parcas, hoy tan solo exijo, de puño y sangre, empeño eterno, des rienda suelta a los encantos del alma y permitas a este simple mortal sollozar en paz, respirar tranquilo y amar pacífico. Permitas a este esperpento en hueso y carne, vaciar de los placeres mortales todo lo vano y dejar exacto el paseo nocturno, el abrazo ferviente, el beso cálido y la mirada feliz. Permite en tu divinidad que nosotros, los caminantes errantes de anhelos esenciales, podamos volar compactos, apretados en piel, por los terrenos celestes de la tierra misma, de idílico páramo de los paisajes quiméricos, de las nubes sujetas y los soles que quieren.
Permite que el día, las horas y los segundos, se vuelvan ancianos cuando de su cobijo soy presa, permite oh!  gran deidad de dioses, someter los designios, deseos y espejos, de un cuerpo ardiente y sereno, al profundo átomo de aquel aroma que seduce mi esencia.
Permítelo y vivirás en paz.


El profundo anhelo de que todo tiempo a tu lado sea eterno. Te amo Marité.  

martes, 29 de noviembre de 2011

"Vegetal"

Me hacen sobra los días, los paños fríos, la música de envase y por goteos. No puedo recordar cuántos días he vivido aquí, desahuciado todos los días y por milagro sigo siendo asistido todas las mañanas. Enfermeras van y vienen, mi condición siempre crítica genera lástima en todos, familiares, amigos, médicos, estudiantes, incluso en mis peores enemigos, los que para mi sorpresa no vienen a reír, sino a llorar, gimen, sufren, casi tanto o incluso más que yo.
Mi cabello se fue hace años, mis dientes son trozos de cristal sacrosanto, por lo que mi memoria, generalmente entorpecida, no logra dimensionar qué o dónde probé el último bocado sólido. Qué más da, las cosas son de esta manera y temo así se queden, quien sabe, tal vez es mi normalidad, una venganza de la vida o al fin y al cabo me he transformado en un “vegetal”.

Recuerden plantarme bien al fondo de esta tierra.

miércoles, 26 de octubre de 2011

"Pintores y amor"

Un fondo brillante pintaba el pintor, roseaba colores y matices de uñas brutales, “una obra maestra”, podrían exclamar cientos, “una real y rotunda obra profunda con sentido abstracto y un modernismo explicito, que se palpa a simple vista”, podrían decir otros, “el perfecto calce de la brocha y el lienzo, unidos por el arte de los colores reunidos todos en una genuina expresividad”, dirían algunos, pero para él solo era un encargo uno de tantos otros, uno como cualquiera, tan sólo dedicaba su tiempo a ganarse la vida y el pan.

Pero uno de esos días, camino justamente a su labor, topó en el sendero con una hermosa damisela, soberbia visión que ni el más completo de los artistas de toda la historia podría imaginar, una angelical mujer que con una mirada y una sonrisa llevó a mundos alternos la mente y el alma del pintor.

Él extrañamente atraído por ella dejó todo cuanto llevaba en sus manos en el suelo y simplemente la siguió hasta su refugio en lo profundo de la sima de una montaña, paciente la miraba, observaba cada detalle de su figura, de la belleza sin par de su rostro y luego de verse entre sus brazos, casi embrujado por el aroma que emanaba de esa piel, tomó del bosque vecino una serie de materiales, urdió sus pinceles, sus colores  perfectos y en un trozo de tela lanzó y lanzó surcos, tan divinos que conmovieron en demasía a la mujer, quién enamorada al instante, no dejó que el pintor nunca en la vida abandonara sus días.




Otra forma narrativa de ver lo nuestro, me raptaste corporal y espiritualmente. Te amo María Teresa Valdés Silva.

“El último momento de una habitación”


Murallas de centeno, la amarillez ácida de las paredes recorre el entorno cuadrado sin querer dar prisa al tiempo ni a la mortandad, simplemente el enmohecido ambiente refleja la pasividad con que los días habían urdido un plan de conspiración en contra del universo.

El destello de una gota de luz atravesaba pasional el linde de la única ventana, cerradura abatida y los colores recaían nuevamente en una vejez que no puede ser descrita. La cama, vulgar dibujo de pasiones acabadas estaba muerta, despilfarrada en una esquina brutal, solitario a un costado de ésta un fiel mueble ya en su agonía componía la fidelidad de una pareja devota y eterna.

Toda la escena honesta se sostenida por algo de polvo, quién podría saber que había debajo de tal estruendo de terruño, tal vez oro, plata, madera o metal, no se podía señalar con exactitud y aquel que quisiese averiguarlo debería poseer sin dudar el título de arqueólogo o algo parecido.

La historia había muerto al amparo de aquel sitio, las horas y los minutos huían despavoridos, pues quien se atreviese a pisar un centímetro o algún milímetro del lugar, de aquella loca alcoba, lentamente caería presa de aquel hedor podrido y ensordecedor para terminar como la imagen que colgaba de un clavo petrificado. Tiesa, sin ánimo, sin virtud ni color alguno.

Hasta los pocos fantasmas que hasta hacía ya algunos días invadían el lugar, preparaban sus maletas para mudarse al piso de junto, no por el aburrimiento, pues la vida de los espíritus es realmente monótona, sino más bien por aquel aroma tan particular. Ya casi con asco recorrían los rincones despidiéndose de arañas, gusanos y todo tipo de bichos que ahora se volvían sin más, amos y señores de aquel trozo olvidado de mundo.

La habitación no quedaría jamás a solas, nunca en el fin del mundo, pero no con vida pensante que la habitase, lamentablemente no era válida su misión en este mundo y por lo tanto, como las apariciones ya no estaban, tan solo le quedaba regar su último suspiro, dejar caer una de sus paredes ácidas y corroídas y permitir el escape de toda forma de vida bruta y minúscula de si misma, como la última dádiva o el don final que entregaba como obsequio a todos sus vecinos, habitaciones, humanos y sentimientos colindantes, por que al no ser un monumento pretencioso, tan solo quería morir en paz y sin que nadie siguiese acrecentando aquel aroma tan repulsivo.

"El alma de cualquier hombre"

Siento tanto haberte traído hasta aquí, a este seco y árido lugar donde las tristezas del mundo entero han encontrado albergue y donde las estrellas y la luz se ven cada vez más y más lejanas, - le decía el hombre de la barba enorme a su diminuta alma.

No podemos mentirnos, nos tenemos el uno al otro, aunque a veces siento que me dejas solo para no verme el rostro y otras en las que yo te olvido a ti tan solo por hacerme el duro, - continuaba imbuido en su reflexión monologal, - no pretendo hacerte daño, sé que nunca fui digno de tu confianza y que tal vez de lo mismo nacieron tus miedos, pero lo repito y lo haré hasta que no pueda pronunciar palabra, - sus pensamientos solo se dirigían hacia su espíritu, - siempre nos hemos tenido a ambos, por más que los cielos, la historia y el arte intentasen llenar vacíos que quién sabe si existieron, siempre nos tuvimos el uno al otro, pero hoy ya en la decadencia de mi vida te he traído hasta aquí, sé que no te gusta lo que vez, - y apretó con fuerza los dedos de su pequeña alma, la que a simple vista era como un niño pequeño, no por inmadurez, no, ella siempre creció junto al sujeto que le sirvió de envase, tenía aquella apariencia sólo por que el olvido la hizo perderse en sí misma y dejarse ir en sueños y pensamientos que la fueron moldeando tras el miedo y la duda y el anciano continuó, - te he traído hasta este recóndito lugar por que ya cuando estoy a punto de morir te quiero liberar, quiero que expandas esas alas que siempre intenté sujetar y que vueles, que seas libre, que hagas lo que creas mejor para ti, como hombre te lo expreso nunca fui digno de ti y aún cuando las cosas ya no tienen cabida para mí creo que es el momento de darte vida juntamente con mi partida, - su pequeña alma lo escuchó silenciosa sin expresar nada más que una calma halagadora en su rostro y cuando el senil esperpento de hombre cayó al suelo y se recostó en ademán de muerte, ésta lo miró, tomó sus dedos y los apretó con tal fuerza que el sujeto vio dibujarse en aquella sonrisa una paz que lo conmovió hasta que de sus ojos cansados emanaron dos lágrimas, tan sólo dos lágrimas grises, - nunca te he abandonado y ahora, cuando la luces de tu camino se escapan tampoco lo haré, donde tú estés yo estaré, donde tu vayas yo iré y si en tu último momento de todo no estoy a tu lado jamás podría ser libre - le dijo y el hombre ya listo y dispuesto para su muerte, por fin, luego de muchos siglos de caminos y cansancios pudo sonreír con su corazón lleno de una alegría que no se puede describir y su alma, amiga incesante lo acompaño envolviéndolo en sus alas hasta que el tiempo infinito por fin acabo con la realidad.

miércoles, 12 de octubre de 2011

"Huída"


Bajó del taxi, entró solícito a su hogar o el que por lo menos más se le parecía. La llave calzó precisa, presta, pues en tanto la situación temporal lo permitía con un sudor  frío en su espalda que revelaba su estado, metió lo que pudo en la maleta, artículos de aseo personal, algo de ropa interior, un cuaderno, el dinero habido en la estantería. Nadie vio nada, estaba irremediablemente solitario, demasiado al parecer, pues su desesperación se dejaba entrever en el sudor que ahora abordaba todos sus poros. Cerró la maleta más no la puerta, que importaba, ya más nunca acometería aquella construcción. El taxi esperaba a la entrada, el chofer envuelto en telas mantenía su inconsciencia y su abducción mental no le permitía más que resolver un crucigrama. A toda marcha fue llevado a la estación. El sujeto tomó sin dudar el primer tren, donde fuese que lo llevase, no tenía otra idea más que romperse el rostro, eliminar todo signo de su persona, alimentarse de la basura, dormir en el pasto, en los puentes, donde fuese solo para pasar desapercibido. Incluso ser invisible hasta para su conciencia. Los ideales de humanidad habían sido rotos, los valores olvidados, la moralidad sobrepasada, solo pretendía desaparecer hasta para si mismo, más nunca morir, pues la vida misma sería el castigo para aquel crimen, uno que siempre recordaría y que nunca lo dejaría dormir en paz.

domingo, 2 de octubre de 2011

"Historias de escobas"

Así fue como el ojo celestino de la guitarra del vecino cerró sus entrañas para dar pie a aquella escoba mágica, que sin mayores esfuerzos fumaba pipa en su balcón. Todos los demás utensilios se confabulaban, "tomémonos el poder de la cocica camaradas", "lancemos al cielo a ese costal de acerrín", "quemémosle sus pies", etc., cada uno germinaba ideas crueles y siniestras, que aunque simples vértices de la sima de sus designios eran poco menos que la mitad de tantas maquiabélicas soluciones. La escoba seguía fumando su pipa. Alborotados y sumamente desorganizados, los demás implementos intentaban urdir un plan macabro y efectivo, con el fin común de derrocar el gobierno de la barrendera mágica la que sin tomar ni prestar mayor atención a tal muestra de desapruebo generalizado, tan solo continuaba en el consumo de su tabaco, ahora de pie mirando hacia un espantoso atardecer.
Cada cual con su idea fija, cada cual con su consigna, cada cual con su pancarta o banderín. Todos querían lo mismo, derrocar a la enfímera escoba mágica, pero en cierta medida nadie sabía realmente lo que pasaría cuando lograran derrotarla. Entonces, con ese afán tan pulcro que solo las grandes masas poseen, llegaron ante su tirana gobernante, - ¡te queremos fuera! - gritaban, - ¡te queremos lejos de aquí, ya estamos cansados de tus abusos! - y la escoba tan solo se remitía a fumar su pipa de una manera tan tranquila y elocuentemente simplista, que irritaba. Ella, al ver tan enardecida y alborotada multitud, simplemente tomo sus pertencencias (su pipa y su tabaco) y se fue volando.
Los elementos hogareños, que no podían creer lo fácil que les había resultado todo ese movimiento, ni siquiera comenzaban a sonreir en forma de festejo, cuando un ejército de tiranos mágicos (escobas), llegó a los confines del hogar, secuestrando a cuanto utensilio se había atrevido a negarle el poder a su antigua dictadora. El séquito de seres voladores hundió a cada uno de los implementos en un líquido de un edor tremendo y les prendieron fuego, culminando así, con esa pequeña anécdota de anarquías y sin respetos, mientras la escoba miraba desde lejos un atardecer grotesco fumando su pipa.





Historia de la que se apropia por voluntad mía, mi futura esposa María Teresa Valdés Silva. Te amo cosita.

viernes, 30 de septiembre de 2011

“Historias de fantasmas y de flores”


Es creciente su deseo, seguro y profundo, tanto que su propio cuerpo pierde simples momentos de control, se torna una masa incorpórea que solo espera el escape, el momento preciso de abrazar el aire que rodea sus sueños.
Era un fantasma, no una difuminada forma, sino algo que no podría describir.
Gritaba, gemía, sufría. Una soledad loca atormentaba su eternidad, amarrando esa existencia invisible e inexistente a una tragedia o dos sin par.
Había ya vivido su tiempo. Desterrado, exiliado, alejado y maldito, tan solo era su aliento el que le permitía incorporar cierta capacidad de presencia en este mundo nuestro.
Vagante un día, uno más, espejismos crueles de una condena sin juicio, paseaba esta ilusión viva por los contornos de un universo, una de esas tantas dimensiones que albergan las horas, que sin dar cuenta alguna logró llegar a rastras a un pequeño oasis, de los que jamás podrás encontrar en los mapas, no por que no existan, simplemente por que no se dejan ver y para encontrar un lugar perdido hay tan solo que dejarse ir. Aquel día, lastimero como los demás, la forma volátil percibió un aroma, mejor que cualquiera, intenso, dulce, profundo, tan perfecto que se perdió en su sueño y no quería jamás irse de allí, lo disfruto, lo gozo, saboreo profundas bocanadas por momentos gigantes sin pensar en nada que no fuese aquel jugoso instante, hasta que de pronto dejo de sentir, de oler, de gustar, de ser feliz. ¿Qué podía hacer ahora?, no quería vivir sin saber qué o quién era la fuente de tan adictivo elixir, pues fue entonces que el fantasma sin forma, prefirió más que vagar y ser infeliz, buscar la vertiente que le entregó tanto bienestar.
Errante, equívoco, incierto, sin conocer el rumbo de sus movimientos, que su pasmada ilusión lo llevó a consumir una vida entera intentando encontrar el origen de aquella fragancia y estando ya en sus últimos alientos, a punto de quebrarse y volver a su antiguo yo, que sin aviso previo logró distinguir una pequeña luz, pequeña pero poderosa, la que vertía en el espacio un espectro de colores tan o más maravillosos que el de cualquier nebulosa o más tal vez que millones de arcoíris. La siguió profusamente, sin pensar si quiera donde estaba parado, la siguió hasta que sus esfuerzos y ese exquisito aroma lo condujeron a una flor, una pequeña pero hermosa flor, de esas que ya no existen más que en los sueños de los niños.
Aquel elogio, único en su tipo si no en más la última de todas, al ver tan horripilante criatura acercarse a sus tierras no pretendió huida ni nada, simplemente lo recibió con una sonrisa, tan fulminante que el fantasma, ensimismado en un desespero inaudito, tomó forma, tomó vida, tomó ilusión y se convirtió en un hombre, que pasivo, tranquilo y feliz se cobijo en los pétalos brillantes de aquella hermosa visión.
El sujeto tras dormir varios siglos abrazado al deleitar que le generaba aquella preciosa criatura despertó, pero al abrir los ojos ya no era la flor la que lo cubría, si no el cabello perfecto de una bella princesa. Levanta tu andar y abraza mi cuerpo, pues en nosotros el cabizbajo mundo ya no es merecido sino más bien una vida que empieza y que juntos hemos de construir – le dijo, y el hombre, ya no fantasma, ya no espectro, ya no soledad, tomó en sus brazos a la bella princesa y se fueron juntos en el lecho de una nube, a vivir sus días y a hacer crecer su amor. 

 


Eres más que una bella flor, eres el equivalente a un jardín del que emana solo una idea compleja y bella. Para mi una ilusión, un deseo, un sueño, un hecho... en realidad todo. Te amo María Teresa Valdés Silva.


lunes, 26 de septiembre de 2011

"Anónimo"

Ególatra empedernido, de una personalidad quebradiza.
¿Qué tanto vale el nombre en la vida de un niño?
Llàmeme, asìstame, enséñeme, corrija, apruebe o desapruebe, llene de espacios el espectro infinito de los días, pues de nada sirve tener una personalidad cuando el nombre, ese que identifica mi rostro y mi ser íntegro, solo es motivo de amnesia.
Que difíciles los días de infancia, algunos eran llamados por sus brillantes y sobresalientes designaciones completas, otros los más despreciados por sus apellidos, pero algunos, los que somos menos, por lo tanto éramos los que no vivíamos de lo que se percibía de notrosos, pasábamos totalmente de incógnitos.
"Oiga, joven", "Tú", "Él", tantos pronombres, tantos vocativos, tantos apodos, pero ningún significante que aluda siquiera a algún reflejo de quien soy.
Tantos días soportando el anonimato, tantos momentos despreciados y eludidos a la luz de una vida que no calza, que no se siente, que parece no existir o que sin más no está en ningún lado.
Tantos preciosos instantes de una vida larga, viviendo minuto a minuto el reflejo limpio de la ausencia propia.
A veces llegaba a pensar que simplemente yo mismo era la fantasía de alguien más, que solo era una ilusa creencia y que mi estado físico correspondía nada menos que a la locura de algún u otro sujeto con tiempo como para pensarme.
Otras veces creí que mi nombre era el sinónimo, o el equivalente a algo evidentetemente grotezco, que la sola pronunciación de éste equivalía a cadena perpetua o pena de muerte y que por aquel miedo justificado, las demás personas eludìan la responsabilidad de llamarme por como me llamaba.
Fue tanto el desprecio, fue tanto el olvido, fueron tantas veces las que no escuche mi nombre, que si ahora tú, simpático oyente, me preguntas por él, sinceramente no sabría qué ni cómo responder a tal interrogante.

domingo, 25 de septiembre de 2011

"Historia de humanos"

"Hoy me revelo, consciente y ajeno espíritu de esta carne, me revelo potente, firme y decidido, ensimismado en la idea simple, bondadosa y eterna de amarte y hacerte feliz".
Fue así que los cielos se abrieron y como un relámpago fugitivo, el semi-dios, más hombre que divino, tomó en sus manos las quebradizas esperanzas de unos pocos, para poder así con su sacrificio, rondar el Hades, el Bardo y el Infierno y jalar con sus alas hasta que callesen al suelo, las yagas inertes que fulguraban aquella prisión.
La opción, que nada pudo interrumpir, culminó con el héroe, más humano que dios, apagando sus últimas ansias en ese vuelo final, con las manos ensangrentadas, la espalda cansada y toda la historia de la humanidad a acuestas, salvó a su amada, la posó en el lecho, besó su frente y encaminó su ya poco enérgico andar hacia el exilio, uno del que el regreso ya no era previsible, simplemente porque en aquella última aventura, liberó a una bella y formidable mujer, de las garras malvadas de unas almas podridas y dejó en ese virulento lugar, toda la esperanza que acompañó su vida, por el simple hecho de revelarse y enagenadamente hacer brillar su amor.


Pequeña narración que encomienda sentidos y amores concretos. Te amo y esto nace de ti Marité. 

jueves, 15 de septiembre de 2011

"Confieso amar"

Los cariños plausibles y sencillos generan la efímera sensación de satisfacción, comparable a la estructura misma de un instante. Pero el profundo, arraigado y complejo sentimiento de amor, posee las almas y envuelve los cuerpos, fundiéndolos en una extrema y exquisita sensación de pertenencia, muy similar a la simple verdad que dice que cuando un hombre toca la piel de la mujer amada por un momento, un exiguo y perpetuo momento puede vislumbrar una vida de anhelos y sueños cumplidos, con solo tocar la punta de los dedos de la doncella amada.
Y de cuando en cuando, en la comprometida y afluente realidad del tiempo, la misma física se rompe, cuando logro sentir tus labios abrazados a los míos. Pues eres mi musa, mi alma y mi todo, como la mujer del cuento, como el deseo del poema, como la figura misma, de la inspiración que me mueve.
Pues en sí mismo, el estremecer y el remecimiento, son sinónimos perfectos para los días a tu lado, donde no existen las horas, donde no hay final, donde los momentos continuos son soplos perfectos de la sapiencia de los dos.


Lo confieso absolutamente. Te amo inmensamente María Teresa Valdés Silva.

"Historia con fin"

Cogí la flor aquella entre mis ensangrentados dedos, era el último vestigio del Hades. Era roja, voluptuosa y olía a esperanza. 
¿Cuál es el aroma de la esperanza?, creo que ese mismo que arranca de tu piel, de tu piel cuando duermes. Un aroma pacífico, cariñoso, que recorre todo mi ser, lo baña y lo sumerge en el amplio espectro de las sensaciones. 
Debí subir y seguir luchando, amplias y demoníacas figuras me arrastraban de nuevo hacia el abismo, pero con la espada rota, las adargas consumidas y el escudo fragmentado, tan solo el recuerdo de aquel aroma, de aquel elemental y ansiado aroma me mantuvo en pie. Días, días eternos y sin descanso. Las puertas estaban lejanas, a veces ya casi no lograba divisar ni las majestuosas columnas que las acompañaban a sus costados,
¡El aroma de la esperanza recuerda!, cada instante volvían a mi mente aquellas palabras y una imagen las acompañaba, empujando mis fuerzas y permitiéndome ganar terreno.
Metro a metro, destrozando enemigos, con la piel ya rasgada por completo, tan solo corría con el afán único de sentir aquel elixir traspasar mis sentidos una última vez, aunque tuviese que volver a este inmundo sitio una vez más y por la eternidad.
Debía llevar aquella hermosa flor a tus manos, en un sueño me lo pediste y hacía debía ser.
Cuando por fin observe el resplandecer del sol, mis ánimos ya estaban acabados, me arrastraba la inercia, era solo ese deseo, ese simple deseo de sueños el me llevo a conseguirlo y cuando vi tu sonrisa, cuando pose en tus suaves manos el último pétalo de la deshojada rosa, pude respirar en tu seno la última bocanada de aire, con la eterna salvedad de aquel suspiro llevaba consigo tu aroma, aquel aroma a esperanza.


María Teresa Valdés Silva. Cada texto nace de ti y de todo lo que provocas en mi interior y siempre será necesario que lo sepas, día a día, por todas nuestras vidas. Te amo.

Carta a Don Quijote.

Estimado y queridísimo Señor Hidalgo.

He sabido por bocas audaces y muchas veces mal intencionadas, que en vuestras venturas por las tierras fértiles de nuestra querida España, ha sido víctima injustificada su persona, de una serie de agravios y ofensas, que vuestra elevadísima personalidad no debiese atender ni como asuntos vulgares, pero que en la bondad de vuestro enorme y valeroso corazón, has hecho cruzada tuya como esos galantes caballeros que con la espada, el escudo y el corcel, han derribado furiosos aquellos obstáculos, tan solo con el fin de levantar "aquestos" males de las desventuradas vidas de las víctimas de tales.
La misión de la enmienda que en vuestras manos reposa mientras revive en la tuya mente, simple es y de fácil entendimiento. Siendo el afán propio desde los días más tiernos de mi existencia, conocer a un Hidalgo que en las espaldas de un fuerte caballo, recorra nuestras tierras con el objetivo simple de hacer bondades y buena venturas a los desafortunados, es que acerco mis palabras a su excelentísima persona.
He oído, tras esos rumores que elevan los vientos, que tu antiguo escudero el Señor ya Don Sancho, gobierna feliz junto a su familia propia, la ínsula obtenida de toda tu majestuosidad, tras ardua batalla y sudor perenne, pues no siendo mi deseo ser dueño de tales tierras, solo escribo rogando lo que a continuación he de pedir.
He preparado mis ánimos, he dispuesto mis artes, he practicado la mesa y el buen beber tras la campaña y créome listo, hombre libre y dispuesto, para poder andar a vuestro costado, sirviendo de amigo y también de escudero, pues sé ya muy bien, que el cargar con la espada y aquel manto plateado, desgasta el cuerpo y por supuesto las almas y en mis favores está, serviros con la defensa. Pues es noble la causa y la cruzada grandiosa, de luchar con la espada, contra dragones y demonios, rescatar doncellas, salvar al oprimido y justificar con la lucha, una vida con vacío.
Así os digo gran caballero, que en toda jornada, a vuestro lado, siguiendo tus pasos y apoyando el objetivo.

Me ofrezco digno, servirte y respetarte.





"Una prueba."

martes, 13 de septiembre de 2011

"Un breve recuerdo futuro"

         La noche estaba tibia, fluían en el acto mismo de la voluptuosidad, las mínimas instigaciones a los placeres eróticos de la inmensidad. Los amantes aunque distantes por la generosidad de la vida, ansiaban el uno al otro el aplauso violento de los cuerpos sudorosos y extasiados, jamás débiles, siempre fervorosos, codiciosos del calor del otro. Nada en el mundo haría que existiese una diferencia entre un centímetro y mil kilómetros, daba igual, cualquier lejanía, por amplia o cortés que fuese era semejante, idéntica, las ganas y el deseo inmenso que sentían el uno al otro los hacía sucumbir. Subyacentes en la atracción mutua, caminaban días, horas, eternos y levitantes momentos divagando etéreos en la figura del amado, de aquel sujeto que colmaba cada fibra de sus cuerpos, extrayendo toda la esencia y fundiéndola en los sueños, un amor más firme que el mayor de los deseos, un arraigado e inmortal sentimiento los movilizaba, los entregaba, los envolvía en la carencia de la piel, pero fuertes, cómplices, la desdicha de la distancia se transformó pronto en el jubilo del reencuentro, y nada en el mundo pudo empañar el momento del siguiente primer beso.


Como quisiera hacer de esta historia una realidad instantanea y volver a tus brazos ahora. Te amo muchísimo María Teresa Valdés Silva.

"Explicaciones o razones del porqué te amo"


“Primera explicación o razón del porqué te amo”

                Mientras aquel hombre paseaba cansado por el aire, pensaba imbuido en su mente, que la única razón por la que los cangrejos no vuelan es por que tienen los dedos de los pies retraídos hacia el ala izquierda, pero en cuanto se le ocurrió a aquella mente divagante el concepto del significante "ala", brotaron de él un sin número urgente de raíces de papel, a lo que el sujeto humeante de aquel significativo acontecimiento logró solo deducir que cuando los pensamientos vuelan hacia el mundo intrínseco de la anti-materia, las litosideritos del ambiente no son capaces de establecer contactos comunicativos con el exterior de la dimensión contigua, de ahí en cuando que los sueños de los hombres enamorados se traduzcan en la angustia que provoca la ausencia de la mujer que es musa de sus días. Sueños que pronto tomarán forma.

“Segunda explicación o razón del porqué te amo”

La interpretación toma como fundamento la percepción, pero cuando el sujeto cuestionado, o para bien cabo del vulgo “en cuestión”, toma proceso dentro del ámbito de la referencialidad concreta de los efectos de los hechos que se realizan y la sumisión de su voluntad, tanto a un nivel prosopográfico como etopéyico e incluso retratista, es consecutiva de los designios de lo que su alma considera una fuente perfecta de realización particular con el objeto de una concreción mutua de vida, tomando en consideración a la otra parte (variable) del fenómeno. Podemos decir sencillamente que aquel sujeto se encuentra bajo las alas o más bien envuelto en el manto de aquel concepto que todos denominamos amor, que tal vez para él no había significado mucho, pero que gracias al cambio en la percepción señalada anteriormente, su interpretación de los hechos y del contexto mismo se modifica obligatoriamente por la añoranza de la figura amada. Simple consecución.

“Tercera explicación o razón del porqué te amo”

Si un niño toma en sus manos un poco de lodo, lo amasa, lo moldea y le incrusta toda su imaginación al contorno, logra inequívocamente cualquier elemento perteneciente al mundo de sus fantasías. Entonces si un hombre toma a una mujer especial, la toca, la besa, la abraza, la cuida, la ama y si además le pone un poco de esfuerzo, ¿no sería extraño pensar que la haría feliz? Principio de Parsimonia .

“Cuarta explicación o razón del porqué te amo”

Cuando el aire entra en una nariz, atraviesa una humanidad y llega a unos pulmones cuando el sujeto amado esta lejos, es como si aquel simple acto quemara, como si se agotara la vida y alargaran más los días. Es como si la existencia misma volviese a ir hacia atrás y el tiempo se volviera viejo esperando el momento, para que ambos sujetos se expresaran nuevamente en vivo y en directo, esas palabras mágicas que los harán temblar. Una atracción compleja.

“Quinta explicación o razón del porqué te amo”

Pues cuando el sol entra lentamente por los páramos bríos y ajenos del contorno de tu mente, mi piel sonríe firme al alero tranquilo de tus dedos recorriendo mi ser y mi boca enlazada a la tuya. No es más que amor.
“Sexta explicación o razón del porqué te amo”

¿Cómo podría el viento velar y dejar quieto el fuego del mar? No hay más leyes que las que provee el sujeto mismo, tomando bajo consideración todos los exquisitos momentos que fluyen tras tus sábanas tibias y pacíficas. Pero si en algún momento del tiempo las nubes se detienen, bajan a la tierra, te abrazan con sus pétalos y te cubren de amor, yo volaré presuroso a dilucidar las ideas de los mundos platónicos bajo el azul contorno estelar de tu alma. Amor seguro.

“Séptima explicación o razón del porqué te amo”

Porque en el momento preciso en que los amantes troyanos sucumbieron ante las dagas y llamas, los deseos furtivos de un escape a tu ser invadieron la misma existencia mía que aún no hacía origen y entonces decidí, absolutamente convencido, que amarte a ti, sería tan solo el único momento que podría durar y alcanzar el infinito, confiado siempre en que la voluntad de los días, harían inmune al paso del sendero, la distancia añeja que jamás podrá con nosotros y los deseos malvados que huyen ante nuestros besos. Historias realmente sin fin.



Siete, una para cada día. Ni te imaginas cuánto te amo María Teresa Valdés Silva, espero ya lo sepas.

sábado, 10 de septiembre de 2011

"Historias de niños para gente de hoy"

     Habían días en que el caracol simplemente esperaba pasivo al amparo del buen señor sol, esperaba que las horas pasaran, atragantado en ideas de mundos ausentes, sonriente algunos días, cabizbajo la mayoría del tiempo, pues su pesado caparazón le impedía moverse libremente, pero tampoco quería dejarlo, "me protege" siempre decía, "me cuida, es mi escape, mi huida, mi sencillo escondite, es una carga pesada, pero sin él jamás podría sobrevivir" y así seguía tranquilo esperando.
      Un día, cuando agotado, lentamente intentaba alcanzar un poco de sombra, lentamente veía que el sol hacía bailar aquel refugio impidiéndole acercarse, cuando de pronto una tierna y simpática caracolita, apareció a su lado sonriente, brillaba como el primer rayo del día más claro de primavera, brillaba tanto que su incandescencia emana libre desde su mirada y desde su sonrisa. Se acerco al intranquilo caracol - hola, ¿puedo ayudarte en algo? - le dijo, el caracol algo intrigado y un tanto asustado solo siguió tratando de alcanzar el claro que brindaba el árbol, seguía arrastrándose cansado, tenue, pero aquella caracolita alegre, sin querer interrumpir la procesión del sujeto, simplemente se limito a caminar a su lado. El crustáceo al ver la compañía brindada por la caracolita, se esforzó y se esforzó cada vez más, no por escapar de ella sino por alcanzar la figura de la sombra que ahora, no era un refugio, se había transformado en el objetivo, en la meta, en un pequeño sueño que los uniría de por vida. 
       Pues las historias que son contadas requieren siempre de un fin particular y para el caso de esta pequeña narración, lo importante siempre fue la compañía que desde aquel día la caracolita le entregó voluntariosamente a aquel caracol, quien se transformó instantáneamente en el cómplice perfecto para todas sus aventuras.


Caracoles, tú y solo tú me entiende. Te amo María Teresa Valdés Silva.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Micro-cuento de amor.

Y el hombre, cuán imperfecto y horrenda figura, tomó entre sus brazos la perfecta unidad de átomos que conformaban la silueta de la joven, la apretó contra sí y en ese instante, cuando el silencio mismo rogaba acallarse y los pasos de la nada habían cesado, que con la unión profunda y perfecta de sus cálidos labios, el fin del mundo pasó a ser simplemente una vieja historia.




El momento cuando siento tus labios y tu cuerpo unidos a mi, el momento de mayor perfección. Te amo tanto María Teresa Valdés Silva, que solo quiero estar ahí, a tu lado siempre.

lunes, 29 de agosto de 2011

"Prólogo"

Las vanas ideas pasan, los cantos fecundos de pesares malditos vuelan, el aire gemido envuelto en encierro cae, los momentos graves de cariños malvividos huyen. Todo cuanto ha rodeado una manchada existencia perece, las incesantes plegarias de bondades y cariños han sido oídas. Él ya no estará más solo, ha sido bendecido con los presagios benefactores de dioses olvidadizos y las musas destinadas a bordar canciones han dado el pie fecundo para las glorias de la piel. 
      Camina erguido, aludiendo un semblante de pasión y vida, la cáscara fue exhumada y las reales y sinceras condiciones de la vida misma, lo han llevado a caer profundamente en un idilio eterno, preciso, pero a la vez sumamente complejo.
El destino no existe, simplemente la causalidad había tomado las riendas y unido sus caminos. Se encuentran, petrificados como la primera vez, con los hilos de las almas pendientes de lo que pasará, se besan, exprimen cada célula, haciendo que el cortejo de los ángeles parezca la más vulgar de las abismales danzas humanas, todo se detiene simplemente al amparo de aquel reencuentro.
Los días pasan, las horas no dejan letargo ni rastro, el sin fin exiguo de la vida de uno ha dado paso al momento de la creación en el otro, se han transformado en complemento, en cómplices diluidos en una imagen sincera y perfecta.
Y aquellos dos, mi querido lector, aquellos dos errantes incansables, comienzan a contarnos el relato de una vida que se construye día a día, palabra a palabra, gesto a gesto.
Usted, en la calidez de su alcoba, repare sentidos para entender el abismo creciente que existe entre lo que usted cree sentir y lo que son las verdaderas sensaciones que nuestros dos héroes nos quieren mostrar. Sienta en el regazo de su cama el significado verdadero de una nueva aventura; esto es solo la introducción mi amigo leyente, esto es solo el comienzo de la historia más compleja y completa que nuestras mentes jamás podrán imaginar.