domingo, 28 de agosto de 2011

EDUCACIÓN DE MERCADO


Los sistemas mercantilistas, a los que tan honrosamente hemos sido sometidos, estimulan el desarrollo y la mala participación de los actantes (docentes, alumnos, apoderados, etc.), sumando a esto, la somera disposición municipalizada a la discusión de las problemáticas gremiales o bien sistemáticas y por supuesto el problema de la descentralización del sistema educativo o “Estatización Educacional”, repercuten adoptando el rol de formas empíricas, que representan o grafican un problema de fondo, que más que económico (sueldos) o social (valoración), es un problema político.

“Se ha repetido una y otra vez que sin buenos profesores y profesoras no hay buena educación. Se trata de una obviedad, pero hay que insistir en ella para darle el lugar y centralidad que le corresponde en las políticas para mejorar la educación”[1].

Traslademos este escenario disperso, pero en conjunción, al plano o contexto del propio sistema educativo formador, las universidades. Existen 325 carreras de educación en nuestras universidades e institutos, de las cuales solo el 40% (129) acceden o están involucrados con el proceso de Acreditación, cosa que por lo demás parece un chiste o una burla de mal gusto, subyaciendo, en este sentido el problema de la calidad.

Es difícil competir en igualdad de condiciones, universidades privadas y públicas no mantienen estándares de igualdad, en cuanto a su capacidad para formar profesionales realmente “profesionales”, por lo cual, estimar una mejoría plausible, a un corto plazo es básicamente una cuestión de interpelación política, interpelación desde el punto de vista de la capacidad del mercado mismo (nosotros), para abastecer ese tipo de empresas, que más allá de competir éticamente por un mejoramiento concreto, solo redefinen sus políticas en función de la adquisición de nuevos y mayores recursos cada año.

Desde este punto de vista, las políticas, en el tema de la educación, siempre, o en la mayoría de los casos establecen necesidades materiales, mejora en los equipamientos, infraestructura, etc., pero las problemáticas reales, las que no se solventan con “poner mesas más amplias o pintar paredes”, son encubiertas y dejadas absolutamente aisladas, de allí la necesidad de manifestación, esa que estos últimos días ha marcado la pauta de las revoluciones fiscales: docentes, universitarios, empleados de la salud, etc. Pero eso es harina de otro costal.

Existe una sensación colectiva que se expande, no muy antigua pero latente, que maltrata el nombre del educador, esa visión sombría, retorcida, ambigua y totalmente insensata, una que desvaloriza la función del profesor en el aula, pero que más allá de insultar da una bofetada extremadamente lógica y necesaria, ya que el propio sistema no es más dañado que por él mismo, en el sentido de una auto-necesidad de empoderamiento de la vocación y la responsabilidad.

Las universidades no enseñan en el campo de la consciencia, pretenden mantener el veneno en el sistema, un profesor no puede educarse con 3 años teóricos y uno práctico, es total y absolutamente irracional saber que en salas de clases hay colegas incapacitados, pero no por voluntad propia. El curriculum no auxilia nuestra labor, la compromete más allá, sosteniendo un profundo conflicto orgánico desde él mismo y hacia quienes debemos graficarlo y reconstruirlo ante los alumnos. Tal vez pareciesen opiniones infundadas o reiteraciones de un problema ya sabido, pero que lamentablemente se asumió como regla o como dogma, por lo que no señalarlas, contribuiría a esa sumisión.

La educación y particularmente el curriculum, reducen en posibilidades la progresiva evolución positiva de los sistemas educativos, esto es, reproducen la sintaxis diaria, reproducen roles preestablecidos, con carácter mercantil (escuelas públicas = clases obreras / escuelas privadas = clases de poder), lo que se conoce como curriculum oculto, sistema que favorece la no empoderación y la consecutiva desviación a una salida eficaz de los embrollos de estas problemáticas. Podríamos tomar las palabras de Paulo Freire quien dice: “…un enfoque de educación alternativo, dirigido hacia la promoción del cambio social. No promueve la estabilidad social, sino dirige su acción “, con esto ratificamos la noción de que el problema central, del propio sistema educativo, es sin más la gestión curricular. Aunque en este aspecto, las políticas han pretendido tomar al toro por las astas, desarrollando un curriculum por competencias, que pretende solucionar plausiblemente y antes que se hagan más notorias estas necesidades. Pero; ¿qué tan eficaces son estas ajustes de carácter curricular, si en nuestras universidades e institutos se sigue desarrollando una formación de poca calidad, ratificada por el propio sistema de evaluación, ya sea docente o de acreditación? Por lo que intervenir un sistema copiado (LOGSE Española), no repercutiría en demasía a estas alturas del pleito, más bien contribuiría al colapso del fenómeno mismo.

PARTIDISMO EDUCATIVO

Es creciente la noción de que los gremios obedecen a institucionalidades partidistas e ideológicas, lo cual no está mal enfocado, aunque la centralidad de este razonamiento obedece a un miedo generativo, que involucra constantes campañismos electorales, pero es más allá de todo una sensación vacía, que repercute mediáticamente el sensacionalismo y la poca responsabilidad que se le puede otorgar al rol formador de las Universidades.

Todo es política, todos somos, en algún sentido, entes políticos, estamos inmersos en un sistema político, sufrimos o nos beneficiamos a causa de un sistema económico y social, pero más allá de todo, pertenecemos a un macro sistema que llamamos país o patria, para los más arraigados, por lo cual, nuestras necesidades obedecen a una sistematización, responden a fenómenos de carácter social, por lo que evitar la politización de los actantes, en este sentido, invalidaría la capacidad de reformulación, pues nadie, que pretenda aportar a un sistema, puede evitar la política como medio de mejoramiento pues los recursos y las estructuraciones o también evaluaciones, se rigen por estatutos que no podríamos encontrar en otro tipo de método.

Es necesario aclarar por supuesto que dentro de toda esta necesidad de un sistema que rija las funcionalidades no existe la necesidad de abanderarse, ya sea en el sentido estricto de una ideología, por obviedad entonces la política se puede tratar desde fuera, como quien mira un bosque para observar sus detalles, por lo que recurrir a estas formas, no debería tener nada maligno exceptuando sus bondades mediáticas, las que sí coartan y mediatizan la expresión social, la cual a la larga es el ojo que grafica si nuestro trabajo fue bien hecho o no.

Lo importante aquí es someter a consenso las fallas de este sistema, el rol formador de las universidades e institutos, los problemas en los ajustes curriculares (Reforma), la legislación, que se torna muchas veces incoherente (L.G.E.) y por supuesto el problema de la no centralización o estatización de la educación.

LEY QUE COARTA EL DESEO DE ENSEÑAR

Ya es bien conocido el tan bullado artículo 46g de la Ley General de Educación (L.G.E.) que plantea la posibilidad para cualquier profesional con 8 semestres de educación formal el poder ejercer el rol docente.

Tal vez es muy mal mirado, que alguien “sin las capacidades didácticas o metodológicas” enseñe las materias o contenidos del curriculum, pero qué pasa cuando aquel profesional fue educado con 8 semestres de contenidos teóricos, evaluado en función de un estándar de calidad, que muchas veces las carreras de pedagogía no sostiene o no reconocen y lo comparamos con un “profesor”, que en 3 años debió adquirir el conocimiento especifico para “reproducirlo” en 8 niveles de enseñanza formal. Creo que debe considerarse bien esta fórmula para aportar a la educación que procura la L.G.E., existe claridad en que se realiza una ofensa potente a la vocación y la preparación del estudiante de pedagogía (futuro profesor), pero hasta qué punto es justificado “el sentirse ofendido”.

Debemos tomar en consideración otro punto que favorece la labor pedagoga, que es exclusiva de quienes hemos sometido varios años de nuestra vida ha esta hermosa tarea, el hecho de que el trabajo curricular, el desarrollo, entendimiento y aplicación del curriculum, son labores inherentes y prácticamente exclusivas del profesor y somos enfáticos en señalar que ningún otro tipo de especialidad, que no pertenezca al área de la educación puede sintetizar y transformar en metodología didáctica los contenidos propuestos desde el MINEDUC, por lo cual se justifica el descontento en cuanto a este artículo se refiere.

Otro aspecto al tema de las formas que coartan la pedagogía es sin duda el aspecto económico, que se conjuga con varios actantes o entidades más. Los profesores en nuestra nación, reciben sueldos bastante poco considerables (por no decir miserables), si tomamos en cuenta la labor y el rol que desempeñan en el proceso formativo y aportativo, en cuanto sociedad. “Enseñamos por bajos precios”, con un compromiso real de mejoramiento y una disposición llamativamente seria, si a esto adherimos las crecientes exigencias del propio sistema, que pide clases planificadas, tiempos exactos, metodologías novedosas, necesidades educativas especiales, etc. Podríamos decir que es demasiado a cambio de muy poco. Es reconocido que el profesor para poder obtener remuneraciones relativamente decentes debe sobre-exigirse como ser humano, distribuir su tiempo en varios establecimientos, para así acumular horas que lo benefician al momento de obtener su dinero, por lo cual pedir , pedir y pedir, en el campo del desarrollo curricular y del sistema educativo mismo, coarta sin mayores miramientos las propias exigencias que se solicitan, reproduciendo esto en mala calidad de la educación, en este sentido “no tiene razón el mismo hecho de que se evalué a un docente que no tiene el tiempo para actualizarse o capacitarse o bien perfeccionarse”, además que para esto el financiamiento municipal es muy limitado, en el mejor de los casos del 50%, cosa que a la larga termina llamando exageradamente la atención, ya que en los procesos de evaluación pública, son muchas las municipalidades que no prestan su ayuda a las quejas del cuerpo docente en general.

Candidatos como Piñera, Enríquez y Arrate proponen un “fortalecimiento de la formación inicial y un aumento de las exigencias para formar parte de esta profesión”, pero qué valor se le puede atribuir a campañismos ya conocidos, gobiernos anteriores han señalado la necesidad de mejorar la calidad de la educación en todos sus aspectos y establecimientos (de todo tipo), las movilizaciones estudiantiles, que esta última década se han hecho más y mejores (fuertes y mediáticas) retoman y alertan sobre el incumplimiento de estas ideas, que en la actualidad toman el color de una quimera, siendo el fatídico recurso politiquero para sumar adherentes y no actores activos que mejoren realmente la formación, por tanto las reproducciones en los sistemas básicos y medios, por sobre todo en el campo de la educación pública.

Asumamos de una vez que el compromiso ya no es tan general, no existen formalidades concretas que vayan en beneficio del desgaste de nuestro sistema, lo cual involucra un replanteamiento de la cuestión orgánica, que en estos momentos se torna cíclica y cerrada, cada miembro nuevo de la política asume el rol del miembro más antiguo, reiterando un objetivísmo en el que solo los intereses particulares y consensuados forman las pautas y normas.

PROPUESTAS PRESIDENCIALES EN EDUCACIÓN

“Algunas son aumentar en un 25% de la subvención básica y en un 50% la preferencial; intervenir los mil peores establecimientos municipales; respetar derechos, obligaciones y proyectos de sostenedores privados; o terminar con la municipalización de la enseñanza en las comunas que carezcan de tamaño adecuado […][2]”

Escepticismo es lo que denotan propuestas tan reconocidas y bastante ambiguas, en el estricto momento en que los problemas de crisis económicas, sociales y políticas (cambio de gobierno) afectan al país.

Determinan soluciones que se han intentado concretar desde hace mucho, pero que en función de un economismo arcaico las municipalidades han extraviado el rol fundamental, de actante principal en el mejoramiento de las políticas propias de la educación pública o municipal.

Es quizás fácil diagnosticar a la rápida un clima económico que permita solventar aquellos reajustes porcentuales en los financiamientos, lo que preocupa en el sentido de que los desarrollos en políticas sociales son sometidos a múltiples votaciones en las cámaras, lo que hace que un proceso rápido se vuelva demasiado extenso, lo cual afecta de inmediato el hecho que los gobiernos constitucionalmente, funcionan solo por periodos de 4 años, limitando la proyección de aquellos ajustes a la capacidad de decisión del poder Legislativo.

El punto que se relaciona con los 1000 establecimientos en plan de mejora, refleja la escasez de proyección, pues a pesar de ser una cantidad considerable no es un porcentaje mayoritario y en franqueza, los establecimientos mejoran desde las bases administrativas y educacionales (en estricto rigor), por lo que es allí el centro del margen donde se debe atacar, o mejorar.

El respeto a los derechos y obligaciones de los sostenedores de los establecimientos privados obedece a una necesidad de mercado graficada en la L.G.E., donde se considera al sostenedor como un ente prácticamente aislado del proceso de educación, es más bien una entidad exclusivamente administrativa, contraproducente es el hecho entonces de dejar pasar las altas direcciones y cargos administrativos que están ligados e inmersos en el proceso educativo. Las mejoras en las estructuras personales es una falencia a esta idea. Aunque el seguimiento a los abusos y desusos de la educación, que permutan muchas veces los sostenedores es una fuerza radical a la hora de plantearse un mejoramiento real de la educación.

Acabar con la municipalización, pero segmentando el proceso solamente a las comunas que carezcan de tamaño adecuado. El real mejoramiento se produciría con la estatización y empoderamiento de la Educación, como instrumento creador de realidad, sociedad, cultura y real desarrollo.

Distribuir condicionadamente este proceso no es un buen augurio, pues la sensación de segmentar aun más la educación no solventa la necesidad de hacerla estatal, ya que las brechas se abrirían en pro de un déficit en el sostenimiento de establecimientos no estatales, debido a un posible descontento del grupo de las municipalidades quienes verían en el trabajo estatizado una salida irresponsable, poco ética y fácil al problema de la educación, aumentando sus ingresos y promoviendo el descontento social en cuanto educación y según ciertos criterios ideológicos particulares, aunque solo especulamos.

A MODO DE PROYECCIÓN

Todos debemos reconocer que existe un problema real en el sistema educativo del Gobierno Chileno que pasa a ser deliberadamente una expresión de nuestra idiosincrasia, pero cuando lo asumimos como tradición o bien nos acostumbramos a su presencia, tenemos necesariamente que preocuparnos además de procurar realizar los movimientos pertinentes al mejoramiento de las bases estructurales y por supuesto funcionales del mismo, dominar los espacios, consensuar las ideas, formar equipos extensivos de trabajo que no distingan su labor en base a una ideologización, demostrando en el proceso seriedad y responsabilidad, dos elementos que son de perfecta adaptación para el sujeto humano y por sobre todo para agentes de este mismo proceso.

Algunos proponen políticas basadas en estándares y es correcto, sin miramientos políticos claro. Es sabido que asumir un sistema (su funcionamiento), bajo ciertas normas o criterios estandarizados de calidad potencia el desarrollo de la competitividad, enfocando bien este factor, el realce que se proyectaría a través de la competitividad en pro de la superación, es el sustento a la extenuante labor, por tanto el mejoramiento absoluto de la educación nacional depende necesariamente del poder de sustituir las políticas conformistas que solo abalan el retraimiento y el colapso de un sistema elemental, de una necesidad básica, de un derecho humano.

Muchos factores de novedad intervienen en el proceso de construcción del Aprendizaje Significativo, factores que muchas veces se pretenden o asumen como buenos, pero a fin de cuentas terminan siendo desperdiciados o mal utilizados, solo por citar un ejemplo, el nuevo Ajuste Curricular para las Áreas Pedagógicas, pretende un mejoramiento y una ampliación de las TIC´s y sus usos en las aulas. Pero qué pasa cuando el docente no recibe la capacitación pertinente al proceso, al uso de los recursos y a las potencialidades que estos brindan. Es un error degenerativo y discriminatorio realizar implementación y luego evaluación, una solución plausible seria un mejoramiento en el financiamiento municipal para los programas de capacitación y perfeccionamiento, con un consecuente aumento en las remuneraciones al provocar cambios medibles a corto plazo en los establecimientos (SIMCE - PSU). Las políticas propuestas por los demagogos no especifican cambios fuertes, si no soluciones de largo plazo, las que agotan un sistema realmente en bordes de un colapso total, similar al vivido en la Revolución Pingüina, donde el desgaste profundo gatillo un movimiento social y mediático que no dejó a ningún actor al margen.

De una u otra forma el mejoramiento se basa en muchos factores que mantienen cierto tipo de relación, pues al hacerlos trabajar en conjunto modifican consecutivamente al resto, manifestando en plazos algo más cortos que los ya esperados aquellos resultados de mejoramiento y estimulación del proceso y del Sistema de Educación en Chile.

Por consiguiente y rayando para la suma, la sustitución de los cargos no mejora el sistema, facilita la segmentación, al propugnar proyectos muchas veces demasiado heterogéneos, por lo cual una salida constitucional, que los candidatos debiesen proponer, es la Estatización de la Educación, reconociendo así al Estado como responsable único de la modificación de financiamiento y regulación evaluativa, con un creciente compromiso al profesionalismo de todos los participantes, para así facilitar el desarrollo del alumno como ser que aporte desde una perspectiva positiva a la realidad Nacional.



[1] (García Huidobro, Juan Eduardo (2009). Campaña y Políticas sobre Profesores. LaTercera.com. Obtenido el 29 del Septiembre de 2009, desde http://blog.latercera.com/blog/jegarciahuidobro/)

viernes, 26 de agosto de 2011

“Momentos privados”

Los caminos, los sueños, los días,
yacen tirados en el breve pavimento,
tomando brisa, pañuelo al sol,
asumiendo del origen
de un momento el brillo eterno ,
de los besos en el cuello,
de las manos en el andar,
recorriendo impávidas a la angustia del tacto,
los centímetros novatos
de tus dientes, de tus senos.
De ambos cuerpos dispuestos al sudor,
anhelantes del bamboleo que penetra,
de la llama fértil de la práctica soberbia,
del desenfreno extremo de virtudes,
de los olores amables que asemejan lo inmortal.
Cuerpos de alma lujuria y amor,
deseosos perpetuos del aire del otro,
lamiendo, tomando, bebiendo,
de todo aquel desbordante caudal,
de conciencia, cariño y perfección,
formada en dos espectros, cuerpos vitales
sedientos y carnales,
que en la dicha del encuentro vivaz,
caminan libres al amparo de Dios.
De tu mano siempre nunca nada nos detendra. Te adoro María Teresa Valdés Silva.

lunes, 25 de julio de 2011

“Acabado”

Sabia de un mundo que no cesa,
de aquella pasión ilusa,
del andar corroído y la mellada sentencia limpia,
en las sienes de la sal, de la piel y el antaño.
Dulce agrio y arrancado de entrañas,
sofocantes varíos eternos de sollozos inocentes,
la distancia, el desamparo y la gula,
las cavidades saturadas y melancólicas,
las penurias diarias, el hambre, el cansancio,
la ilusa necesidad de una vida vana,
las generaciones inertes de bondades sin sentido,
una extraviada caridad,
una pedante solución de terciopelo.
En la sinfónica polución,
y en la recóndita voluptuosidad del abismo
te grito, sugiero el abrazo,
exijo el amor,
recuerdo con dificultades tu regazo,
y aún así, pero aún así te anhelo,
en la suavidad secreta del ensueño
y en la inmortalidad voraz de tus caricias te exijo,
te reclamo aquí a mi lado,
te incentivo carente de fundamento a mis brazos,
te revelo y te entrego a los pies mis sentidos,
sentimientos desmantelados y desarmados,
corrientes y joviales,
en los que la imposibilidad de mi ser,
y en el asombro inconmensurable,
que de los días no fueron presos, te recuerdo,
que en la frialdad de las vidas,
en el exilio del mundo te espero,
paciente, ajeno y sometido,
con el alma en los dedos,
lista para tu servicio te recuerdo,
que en la extrañísima sensación de existencia,
las ansias llenas de vacío,
son tan solo de tus manos y tus fanales,
son tan solo de un sujeto y sus sueños,
que en la cabizbaja mirada de los dioses,
sigo aquí de pie,
doblado el espíritu, sediento el cariño,
pero íntegro en la existencia de mi amor,
uno transgresor, iluso, pequeño,
pero sin más, absolutamente tuyo,
te recuerdo, te anhelo, te ruego y exijo,
hacerme por siempre
y únicamente de ti.

martes, 12 de julio de 2011

“Besos de noches lluviosas”

Corría una humedad voraz, el ambiente cambiaba, devenía en un perfecto estado de inmediatez, en donde el menor suspiro y la mayor vibración eran innecesarios para la mutación de la zona, quién podría decirlo, tal vez fuese solo la ilusión de vida la que me hacía expeler cursilería, melodrama o lo que fuese, tan sólo en ese momento, en ese preciso instante, toda mi piel era gentil al contorneo del tiempo, del espacio y de cualquier estímulo subyacente.
Quería el encuentro, era la espera impaciente y explicita la que me hacía jalar atisbos de humanidad, era esa germinante danza de ansiedad y curiosidad lo que me hacía volar, soñando con tiempos que aún no existían y que la espera consumía como una verdad.
Fue entonces, cuando la lluvia cubría mis párpados que la vi, aún más mojada que mi ser, aún más empapada por Dios, la vi con prestancia, la vi con una solidez implacable, intimidante incluso, la vi exageradamente allí, caminando directo hacia mí, con un poderoso aroma a nubes, de esas que permanecían impávidas y gozosas sobre el alero de mis esperanzas curtidas.
No hubo más que una mirada, una perfecta y única mirada para trasladar la nada al todo y el todo al manto de la luna, la increíble e ilustre sensación de crear el silencio consciente generó el colapso de mis nervios, la voluptuosidad de mis ansias socorría a mi muerte con un beso, un único e inmortal beso que me trajo al Olimpo, al ocaso de mis días y al colapso de mi corazón. Fue mi existencia y fue mi extravagante mortalidad.




Un beso en una noche que dio pie a una vida completa. María Teresa Valdés Silva te amo intensa e insesantemente.

domingo, 10 de julio de 2011

"Cortejo"

Cómo decirte sin sabores,
cómo llamarte en el silencio,
cómo ser presa de tus armas,
cómo caer del vacío llano
al infinito de tus brazos,
sin ser un extasiado adicto de tu ser.
Cómo llamarte entre mis miedos
y socorrer en tus besos el intransigente mundo del olvido,
cómo sentirte en mi piel,
cómo llenarte de mí,
cómo caer en tu mirada y lograr,
tan solo por un instante lograr,
vivir una vida,
una mísera y simple existencia,
aferrado tan solo a tu alegría,
y a estas ganas infatigables que tengo de ti.



No soporto los momentos lejos de tu ser, de tus besos, tus abrazos, de ti completa. Te amo María Teresa Valdés Silva, muchisimo te amo.

martes, 5 de julio de 2011

"Me declaro"

Me declaro incompetente e inacabado,
me declaro pedante, maltrecho, hebrio,
Impertinente, sencillamente retráctil,
me declaro impertérrito... indispuesto,
me declaro ambiguo, sintético, sobrio,
me declaro simple, casi tanto hacia la nada,
pero soy parte de la consecuencia,
que soy simple causa y efecto,
de la virtud vívida de tu paz,
de la angelical vista de tus labios,
me declaro eterno,
entre tus manos, en tu vida,
me declaro deidad, de entre demonios deidad,
me declaro el elegido,
el sin número finito,
que en la esperanza de una generación,
nace amado, listo para brillar.

miércoles, 29 de junio de 2011

“Una exigente verdad”

Te reconozco, en la frialdad del llano cemento,
en aquella virtud paciente y sincera,
en las palabras con aroma,
de piel, de distancia y de frambuesa.
La perfecta mezcla de un sinfín de sensaciones,
de vidas paralelas y lejanas,
de aquellos suspiros volátiles
en los sueños y las pasiones,
de la honesta probidad de amarte,
de exhalar en recorrido el aliento vivo de tu voz,
del despertar perpetuo en tu rostro,
en tu mirada perdida,
en tu cabello húmedo,
necio e imperecedero,
sintiendo exiguo la necesidad innata,
de sentirte, de quererte y tenerte.
Te reconozco en mi lamento,
en la vida envuelta en el abismal recuerdo sin imagen,
en los deseos, en los días de espera
y en aquella sensación perpetua,
de ser niño, de ser sensato, de ser a ti,
de pertenecerte hasta el infinito,
tener grabada en la tez la reminiscencia hermosa,
de tus ansias y las mías,
de nuestras manos y nuestros planes,
y de la simpleza limpia que significa amar.




La mezcla perfecta de nuestras formas, intereses y sonrisas, determinan ese amor tan bello y profundo que me haces sentir. María Teresa Valdés Silva te amo como nadie lo haría o lo hará. 

miércoles, 22 de junio de 2011

Nacimiento

De una plaga mordaz,
de una vida seca,
embrollo perenne al infinito de allí he de provenir,
creyendo en mi existencia,
de los bajos sueños del vagabundo exiliado,
de los deseos insanos de una mente sofocada, de allí he de nacer,
de aquel sin fuego, sin vida, sin notoriedad.
De una ajena y pequeña herida provengo,
acaecido, adormilado, sudoroso y débil,
de cada una de las más bajas sensaciones provengo,
del desvalido y agotado clamor del hambre,
del sulfuroso vigor de una bacteria asesina,
de las yagas carcomidas y vacías del alma,
de las lágrimas rojas, es de allí donde provengo.
En una historia escrita en el color de la noche,
en el radical augurio de una vida sin retorno,
de los más hondos pesares maltrechos de algún abstracto,
del día inmortal en que Dios estuvo en cama,
de la no decisión, de la vida misma, de las páginas rotas
y arrancadas del abismo,
de allí, donde nada crece, donde nada vive,
donde nada azota, donde nada subsiste
de allí, de aquel rincón húmedo y putrefacto
es de allí, es de allí, donde provengo.

viernes, 22 de abril de 2011

“Así en mis días”

Te miro voraz, temerosa,
infame y solitaria,
te veo desesperada, hambrienta,
ajena e individual,
te veo en la triste postura de fe
y en un bruto y maltratado terruño.
Eres un carente sueño y una necesidad,
la sed incontenible, la desesperanza continua,
reflejando tus magullados brazos en las calles,
en el vagabundo, en el abandonado,
en el anciano que ruega cariño.
Te veo muriendo, en agonía,
te veo sin futuro más que la extinción,
bajo las garras del inmundo lujo,
doliente, a placer tal como una viuda,
sin cariño te veo y no puedo hacer más.
Te veo en el huérfano,
en el delgado y roto mundo de las pesadillas,
hundidos los dientes junto a la verdad,
los huesos frágiles como miles de hombres sin labor,
un mundo derrotista y excluyente,
así te veo sociedad.
Así te veo país,
con la utopía perdida y las quimeras al acecho,
en donde el afán es castigado,
donde la revolución es acallada,
donde los poetas y artistas,
los artesanos y soñadores,
son arrojados al fuego,
atados los pies, atadas las manos,
así te veo,
triste, corrompida, vulgar y mentirosa.
Así te veo, sociedad.

martes, 19 de abril de 2011

"A Vicente"

Cómo anhelo tus dedos,
tus gritos, tus juegos y tú todo,
cómo busco en mis sueños reencontrar la alegría que me brinda tu existencia,
tanto espero las horas y cuánto los mundos,
pensando cada momento en tu voz.
Te has convertido en el sin fin,
en el letargo positivo,
en la lucha concreta, vívida, creíble,
la fatiga incesante de pensar en ti, en eso te has convertido.
Cuán triste me siento,
cuán lleno de vacío me siento,
simplemente porque los días, los kilómetros y la espera,
mellan en mi cuerpo las yagas de la vida,
esa que quiero compartir a tu lado,
pero que en la sapiencia silente de mi alma,
he destinado al retardo.
El arrepentido he de ser yo,
sintiendo el peso de las decisiones,
el cabizbajo soy yo, supliendo tu realidad con una imagen,
con un recuerdo, con el fuego eterno de este amor innegable,
como girando el desierto y transformándolo en fe,
anhelo eterno la unión recíproca,
con tu naturaleza, con mi vejez,
con la enseñanza y tus ganas preciosas de vivir.
Te amo en público, en privado, en secreto, de todas las formas,
tan solo sintiendo que mi vida, esta prestada franja de existencia,
pertenece a tus sueños, a tus esperanzas
y a la triste necesidad que tengo de ti.
Hijo mío, alma de mi alma,
espera paciente, une en tu memoria los momentos precisos,
esos en los que estoy por siempre hacia ti
y espera en paz, espera en la pasiva compañía de tu vientre,
el momento único, en que nos volvamos a abrazar.

lunes, 18 de abril de 2011

“Sueños”

Ser viento… ser una libra de aire…
saltar de Dios a bien,
reconocer en el celeste sueño virgen…
las caricias de tu ser,
en un enjambre presuntuoso de calor,
socorrer tus latidos en mis brazos,
tomar en mi sien el peso de las lágrimas,
dejar escapar miles de odios grises,
con el único y perpetuo fin de verte reír…
Soñar en día una cálida visión,
aquella que en tu piel, en tu cabello, en tu mirada diga sí,
y con la suavidad de tu voz me gratifique,
retomando el suspiro escaso…
y desgarrando de mi alma el amor…
Ser uno a ti, una mano temblorosa…pero en paz,
de la que palabras intentes erigir,
crear savia, crear libertad…
Crear encumbrado en tus deseos el infinito verás…
una lid encantada y saborear de tus labios,
la sincera esencia… aquella que pondrá al viento de rodillas…
y un sin fin de seres admirando una eterna ilusión…
una que sueño y a la que temo…
donde tus dedos viajan sobre mí… y mi inconmensurable pasión,
deslice ferviente toda la necesidad de ti…de tu alma,
de tu sol.

"Confesión"

Postrado,
con la mirada hendida en el abismal brillo del amor,
con la piedad moribunda,
aplacando las arenas del poderoso viento,
sofocado desde el cabello
hasta el perpetuo sentido común,
deshojándome libremente,
tras la senda efímera de un suspiro,
me confieso ante ti ilusión,
me confieso muerto, sollozando,
disgustado ante la tierra,
benefactora sin motivo de prejuicios.
Me reniego pecador incansable,
trastocado ante tu aura,
visión perfecta a mi ensueño,
complemento eterno, jamás deshecho,
mortal seda que me asola,
mil destellos de utopía,
germinas inmortal en mi epitafio,
destronando de mis sienes la mentira,
desterrando cual imagen amortajada,
de tiempos ajenos y disgregados.
Te conozco, te anhelo, siento,
me escapo, corro ante tus pies descalzos,
huyo del todo por ti,
por tu boca, por la mi sobre tu cuerpo,
necesidad, mi necesidad,
tu pasión, nuestra pasión,
una noche, millones más,
resuelto a tu piel,
vida eterna al amparo de Dios,
al cariño de tus brazos,
al sendero inmortal que me regala tu mirada,
a tu vida unida a mi muerte,
a tu felicidad sujeta a mi amor.

"Canto de Desesperanza"


Soy sin más, un extracto de aquello,
soy sin más, un atavío ferviente de desesperanza,
una tímida y lúgubre ilusión,
un virus cruel y demoníaco,
una peste cruda, que debe ser extirpada.
Soy sin más, un extraño sentido desvariado,
una insurgente pena de dos piernas,
un vago triste, vertido en un plato de gusanos,
una execrable unidad de confusas materias.
Soy el viento alejado de verano,
una idea triste, renunciada,
una prominente eclosión de sin sabores,
un retrato muerto, bastardo.
Soy tan solo un humano,
huérfano, aislado y en olvido,
un adiós incorrecto,
un arrepentimiento simplemente.
Soy tan solo un vacío vínculo,
una mano ajena, esa que escapa,
soy tan solo el letargo en la paciencia,
el suspiro inerte de un sol de invierno,
un sin sentido abierto al juicio,
soy tan solo una especie maldita,
un lejano guerrero sin bando,
un solitario grano de vida, dejado en la indiferencia.
Soy tan solo un ermitaño odiado,
el mendigo eterno, el rechazo en la piel,
el único sujeto que nació cuando nadie estaba en su mundo,
soy tan solo el reflejo de lo que nadie ama,
de lo que todos adolecen,
y por quien nadie, daría nada.

"Gritos de pena"

Vierte sin fin de luces grises
Tonos bajos y sonidos graves
Sentencias duales de sal y desesperanza
Vierten fútiles intentos de sonrisa.
Nacen músculos atareados, intentando una muestra,
Un rostro de caídas ganas,
Manos temblorosas, mirada perdida,
Rodillas rotas al igual que esa esperanza,
Una que se fue y la espalda dio sin despedirse.
Algún día oí, “nací en un día en que dios estaba enfermo,
Pues yo nací el día en que tomaba vacaciones.
Sin más, un día pantanoso, horripilante,
un día en que hasta el hades estaba desahuciado,
donde no cunden las ideas, donde las risas desvarían
donde ni el mas mínimo suspiro puede brotar alegre…
ese día, ese bendito día vi la luz…
y he caminado, un millón de vidas he caminado,
con la máscara erguida he caminado,
esa que alberga ciénagas, bruma, lágrimas,
esa que expande cielos, mares y anhelos,
pero en su devenires, dibuja un rostro inerte,
un espíritu deshecho y una vida sin sentido.

lunes, 25 de octubre de 2010

martes, 19 de enero de 2010

BANDERA DE LUCHA

Yo, profesor de Lenguaje y Comunicación, educado bajo el estricto régimen universitario, que en sacrificadas noches de desvelo, días enteros sin probar bocado y cinco años de penurias, juro y prometo ante estos programas sagrados que el Ministerio ha dispuesto para mi bien y el desarrollo de mis alumnos, comportarme bajo las reglas del sistema que se me imponga, haciendo frente por un par de meses, que es lo que se demorara aquel en consumir la ideología utópica que se me inculco en el aula, a todo mal y sufrimiento.
Tal vez esto y sin más, es lo que se pretende que nosotros como docentes, aceptemos y sin alegato vivamos como un vía crucis mientras enseñamos. Pero ,¿cómo hacer posible este sueño del gobierno, si ni siquiera existe el respeto a nuestra profesión?, es como preguntar si fue primero la gallina o el huevo. El sistema que se impone es totalmente cíclico, se retroalimenta de sí mismo y nosotros, que somos el real ejemplo en la teoría y la praxis, de lo que debe hacerse en las aulas, “quedamos pagando”, esperando la posibilidad remota de una faena que quizás sea al otro extremo del país, pero que en definitiva nos permitirá solventar los gastos de nuestras deudas estatales, a diferencia de esos “hijitos de papá”, que cual bulto pecaminoso son la responsabilidad eterna de sus progenitores, colegios pagados, universidades privadas, “pitutos”, etc., al final, qué queda para los que con compromiso casi de mártir soportamos de todo para poder ayudar al país, pero que en traición eficaz, se nos apuñala a cada instante, dejándonos aislados del sistema educacional mismo, de donde somos, de nuestras cunas y del pan de cada día o el de ayer por último.
Mis palabras pueden parecer atroces, pero el sentimiento de frustración en mi alma no tiene fondo y lo peor de todo es que sigo siendo un estudiante que aún no saborea la experiencia en el aula, lo cual hunde más mis expectativas, todo es nebuloso y esa niebla que en su extenuidad consume la dicha de la vocación, no se disipa, al contrario, cada día, a pesar de las protestas, manifestaciones, sangre, sudor, etc. nos demuestra con cifras concretas el abuso contra la profesión.
Somos maestros, nos preparamos psicológica, cognoscitiva y emocionalmente para serlo, no pretendemos jugar ni menos juzgar, al contrario, nuestro norte, nuestro afán, nuestro destino es aportar, crear, guiar, mejorar las nuevas camadas, pero nuestras manos son amarradas y los cachorros son amamantados por nodrizas de otras especies. Cómo puede un periodista divulgar nuestra lengua en el aula, con qué autoridad, con qué derecho, con qué poder, pero maravillosamente es respetado sin propiedad, en demasía si es comparado con un docente, quien tristemente y aunque con el corazón adolorido lo señalo, es tratado como nadie, como uno de los subordinados con menor rango, como el último eslabón en la cadena alimenticia y aunque la comparación es mordaz, no se aleja de la realidad misma, pues nuestros puestos son devorados a diario por sujetos que en un par de meses alcanzan, sin sacrificio la categoría de docente, con cursillos, como una broma, pero una pésima que risa no causa.
En fin, la bandera de lucha es clara, estamos solos ante una nación entera, somos nosotros quienes podemos detener este holocausto, que el Estado se autodestruya desde dentro; será difícil, será terrible, habrá sangre y muchas bajas, pero si queremos hacer ver al mundo que en este país, en mi país, en mi Chile se cometen genocidios en contra del señor profesor a diario, debemos mantener la cabeza en alto y la disposición tan firme como el orgullo, no en vano hemos sacrificado horas, días, meses y años enteros para poder contribuir y hacer de todos mejores seres, mejores humanos.

El hombre que observaba

Eran días difíciles, mi vida tomaba rumbos vagos, me encontraba sentado, a la orilla de un riachuelo que pretendía ser mar, pero en su afán inútil solo se disfrazaba de gotas sensibles de un líquido oscuro y putrefacto, mi amigo, mi pequeño amigo pescador, gozaba los minutos, los segundos, en fin, cada pequeño instante de su supuesto deporte (que para mí es el disfraz de un crimen a la pachamama), yo lo miraba paciente, alejado del lugar, independiente era mi anatomía que yacía tendida de pie sobre aquel campo - ¿qué pasa contigo? – Me insulto que preguntase algo que no era de su incumbencia – nada – fue mi seca respuesta y volví a mi trance y él a su excusa, de pronto, mi mundo en rededor mutó, mi piel se volvió tersa y virgen, mis harapos se transmutaron a un vestido negro, cabellos brunos emergieron de mi cabeza – ¡por que! – exclame furiosamente en mi soledad, la escena era poderosa, corrompía mi aliento, un líquido tibio comenzó a verter desde mis ojos, y mi pecho parió yagas que me quemaban (mi mente de hombre hizo aclarar todo) fui abandonada, engañada, pero el infame calló tras mi puñal, al instante aparecieron tumbas, millones de ellas y un lúgubre templo se reconstruía ante mi – ¡reacciona!, ¡reacciona! – Mi cuerpo fue azotado por varias bofetadas, era mi querido amigo, era mi despreciado cuerpo que reposaba engreído en el verdor del campo desde donde emprendí mi leve viaje – te haz desmayado – el tono de voz de mi acompañante fue tan plano que no logre descubrir si sus palabras fueron una afirmación, una pregunta o una exclamación, solo comprendí que algo pasó conmigo. Al recuperar mis energías retome mis labores, sin antes observar el paisaje en el que nos inmiscuíamos; existía un sol tórrido, esplendente, que fulminaba la vista de quien mirase fijamente a sus ojos, blanqueaba un cielo enorme que cubría todo cuanto se podía ver, aunque ese supuesto arroyo arruinaba todo con su tono quebrado, lodoso, asquiento, en él el contraste era penoso, un edén en las alturas y un infame lodazal a nuestros pies, todo era normal a mi vista, aunque el episodio de mi viaje cerebral giraba en mi mente cual mosquito insaciable de plasma y de mal.
Cansado, abatido y hambriento sugerí quejumbroso a mi acompañante que preparásemos el campamento, pues la noche se acercaba y podía abrazarnos con su manto frívolo – tienes buen juicio – fue la contestación que recibí.
Prestos a comer y dispuestos de ánimos para tal labor estábamos cuando la lluvia nos acogió en su placar – que desdicha, la fogata no será bien aventurada ante tal infortunio – propugno mi camarada, pero yo sabía que es buen aliciente para lavar las culpas y los pecados del hombre – busquemos refugio – dije y corrimos a una pequeña cabaña que sabíamos estaba cercana; ya bajo techo encendimos una hoguera, cocinamos, comimos, fumamos y bebimos; charlábamos sobre aquellos días en los que el mar era nuestro tercer cómplice y nos proveía de alimento y trabajo – que felices éramos en tales días joviales, ni la lluvia, ni las tormentas nos eran terribles ¿verdad?, – Me dijo aquel – pero por que te remites al pasado de forma tan triste, yo por lo menos sigo feliz, en una forma un poco más grave, pero feliz al fin y al cabo – le respondí – es que todo es más dificultoso de noche, a mi me pesa, siento que en las penumbras se te nublan demasiado los ojos, no puedes distinguir entre lo bello y lo grotesco, lo humano parece de muy mal gusto, la desdicha de la mortalidad se vuelve mayor, enorme ante la simpleza de vivir, pues sabemos que en algún momento llegará la hora, es penoso, duele, punza – se tocaba el pecho – yo no sé, tal vez mi pensar es demasiado extrapolado o vicioso, incluso psicópata, pero que puedo hacer, es la noche la que me pone así – tenía toda la razón, pues cuando pescábamos horas atrás, su rostro, ante la calidez del sol dejaba entrever una pequeña sonrisa que ahora, frente a esa diminuta lumbre ya no existía. No respondí a sus palabras, la única solución era dejar pasar la noche para que con ella su tristeza se disipara y así fue, a la mañana siguiente cada cual tomó rumbo a su vida, aunque en mi interior se albergaba una gota de amargura, bien por aquella visión en la que me convertí en mujer o por la desdicha noctámbula de mi amigo, no es algo que me preocupe a menudo.
Un día, ya lejano, conducía por las calles, retraído en los paisajes que la humanidad había urbanizado, recopilando cada detalle para mi alma. En una esquina me detuve, me estacione sin tener conciencia clara de mi decisión, solo actué, baje de mi vehículo, lo clausure tomando las medidas del caso y camine directamente hacia un árbol que emergía del concreto, aunque lo más curioso fue lo que me esperaba, lo que mis ojos percibían, en una rama se arrastraba un pequeño ser, con esfuerzo pujaba ante la magnitud del contorneado macizo natural, era una oruga, de cien colores era, desplazaba su velluda corporeidad intentando alcanzar la zona más alta, por tanto la más cálida – que es lo que miras – resonó una pequeña vocecilla en mis tímpanos, miré a todo lugar y advertí mi extraña soledad, tomando en cuenta que me encontraba en una calle concurrida – responde, ¡que miras! – otra vez la voz, me desespere un poco, pero cuando descubrí de donde provenía me alerte más, era esa oruga insolente criatura de Dios la que regañabame por inmiscuirme en las cosas ajenas – nada, solo observaba tu andar – repliqué – está bien, disfruta la visión, por que jamás me volverás a ver, pues voy en camino a la muerte y a la resurrección – me pareció un pensamiento natural, ya que las orugas tras su viaje se convierten en hermosos insectos voladores para surcar el mundo y alegrarnos con sus trajes multicolores – debo confesarte – le dije – que es la primera vez que charlo con una oruga, aunque me parece una experiencia total y absolutamente enriquecedora – tienes razón – me respondió – también es la primera vez que hablo con un ser como tú, pero debo de agradecer tu sapiencia o tu buen oído, pues no toda cosa de tu especie es apta para oírnos, pero es gracioso – sonrío – mientras yo camino hacia una vida nueva tú pierdes un momento precioso de la tuya (vida) para solo… mirarme – me dijo – estas equivocada – le conteste – mi trabajo consiste en observar todo lo que al mundo le pasa – se detuvo - ¿y cuál es tu labor? – me preguntó – yo, bueno, yo soy un observador, aprovecho las situaciones, la gente, los seres como tú, todo para poder observar y apreciar cada instante en el que el mundo gira - ¿y para qué? – me pregunto intrigada – solo para disfrutar - le dije - que interesante, pero debo continuar, mi vida es corta y debo regocijarme, como tu dices – al terminar de decir esto, la oruga siguió arrastrándose hacia lo más alto del árbol y yo aún seguía en mi vehículo conduciendo, mis dedos jamás soltaron el volante, ni mi cuerpo se despego del asiento; que extraña es la sensación de vivir cosas que jamás pasan ni pasarán, es como un “deja vú” truncado. Cuando pensé que nada podía ser más extraño siento que mis párpados se mueven de forma alterna, primero uno a la izquierda, luego el otro a la derecha, llevo mi mano a mi boca y no la siento, no está, se ha ido, hay solo un agujero, peor aún mi mano tiene solo tres dedos, tal vez no necesito los otros o bien esto es otra jugarreta de mi mente, oigo una voz compleja, pero sorprendentemente comprendo lo que me dice, es algún tipo de lenguaje antiguo o puede ser nuevo o secreto, la sensación de gravedad no está, al despejarse un poco la nubosidad de mis ojos trato de ver por la ventana y solo veo oscuridad… hay algo más…estrellas…de pronto… un planeta azul, es la tierra, - ¿Qué está pasando? – pregunto, pero mi voz es rara y mi dialecto también - ¿fue provechoso el viaje? – me examina un ser alto, delgado, de silueta manifiestamente desconocida, es igual a mí, es mi amigo el pescador, No! es la mujer que sufre… ¿la oruga?, o es la lluvia o el sol, o la noche, todo me da vueltas, mi cabeza, tengo sueño, siento el volante en mis dedos, en los tres, pero al mirar por la ventana veo estrellas y planetas que se alejan, tengo sueño, no puedo observar nada concreto… ya no lo disfruto.
FIN

21



21 besos
21 caricias
21 sollozos
21 destinos,
21 mil noches sofocantes,
21 años desaparecido,
21 sin números,
21 eres lo mejor
21 almas que me arrancan los deseos,
21... 21...
21 sentencias
21 minutos para rezar,
21 palabras que no sé expresar
21 segundos,
21 tiradores,
21 llamas,
21 balas
21 milésimas,
21 despedidas
1 solo adiós.